"Ayer, se me fundió la lámpara de mi cuarto. Como nunca había cambiado una bombilla, busqué en las páginas amarillas un cambiador de bombillas. Al no encontrarlo, ni tampoco aparecer nada por bombillero, llamé a un electricista de guardia, que, enfadado, me dijo que comprara una bombilla y la cambiara yo.
Cuando intenté comprar una bombilla en el estanco, el estanquero pensó que le estaba vacilando."
María, mi compañera de piso. Al enterarse de que iba a poner esto en mi blog, ha añadido:
"Puedes poner que soy universitaria, para que la gente sepa que no es que sea una inculta y eso."